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Jerónimo Jacinto De Espinosa (1600-1667), Séquito De – Gloria De Santa Cecilia

7.800,00 

Óleo sobre lienzo. Tela original. Restauraciones.

Dimensiones de la imagen sin marco: 134 x 98 cm / 152 x 116 cm con magnífico marco antiguo dorado

Detalles de la obra

TITULO

Jerónimo Jacinto De Espinosa (1600-1667), Séquito De - Gloria De Santa Cecilia

TÉCNICA

Óleo sobre lienzo

AUTOR

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DIMENSIONES

134 x 98 cm / 152 x 116 cm con marco

Descripción

Óleo sobre lienzo. Tela original. Restauraciones. El cuadro de Santa Cecilia, perteneciente al círculo del gran pintor barroco valenciano Jerónimo Jacinto de Espinosa, ilustra las características del arte de la región en el siglo XVII, especialmente el estilo elegante y decorativo que caracterizó al autor. En esta obra, la santa es representada en un momento de alegría absoluta, completamente absorta por la música celestial que parece emanar de los instrumentos que la rodean. Su rostro, delicadamente modelado, es la expresión viva de la profunda emoción producida por la música divina. La suavidad de sus rasgos, idealizados y de inmensa belleza, denota la influencia del refinamiento y la elegancia de la pintura valenciana de la época, con una atención a la belleza física de la figura humana que remite a la exuberante escuela de Espinosa. Santa Cecilia viste una túnica de un cálido tono azafrán, que, además de simbolizar su pureza, le confiere un aire de lujo y serenidad. La rica ornamentación de la tela, con detalles finamente ejecutados, es un rasgo distintivo de la pintura barroca valenciana, en la que el lujo material y la delicadeza decorativa desempeñan un papel fundamental en la representación del mundo divino. Esta túnica, que se pliega y cae suavemente sobre su cuerpo, se ve iluminada por las hábiles pinceladas del artista, quien sabe jugar con la luz para resaltar la riqueza de colores y texturas, demostrando así su maestría en la pintura al óleo. El rostro de Santa Cecilia está capturado con un realismo sensorial que transmite, más allá de su belleza física, el éxtasis espiritual que la santa siente al escuchar la música que inspira su devoción. Esta expresión refleja no solo el virtuosismo de los artistas valencianos al capturar la emoción humana, sino también la profunda conexión entre la fe y el arte musical en la tradición barroca. La relación entre la música y lo divino, tan evidente en la representación de Cecilia, subraya el poder trascendental del arte, un tema recurrente en el barroco español, donde la emoción religiosa y la devoción personal se expresaban con intensidad. La composición, además de estar imbuida de esa suave elegancia decorativa típica de Espinosa, está enmarcada en un falso óvalo, un elemento clave del trampantojo arquitectónico al que se circunscribe la escena, que remite a la forma clásica del «romper la gloria», tan característica del barroco valenciano. Este elemento compositivo confiere a la escena una sensación de movimiento celestial, como si el santo emergiera de las nubes del cielo, rodeado de una radiante luz dorada que emana de un fondo de nubes cuidadosamente dispuestas, buscando atraer la mirada del espectador hacia el centro de la escena. La explosión de luz y color resultante del estallido de gloria no solo otorga a la escena un aura de divinidad, sino que también transmite la idea de la música como algo celestial, más allá de lo terrenal. Esta obra, como tantas otras obras del Barroco español posterior a la muerte de Velázquez, encarna la perfección técnica y decorativa que caracterizó a los pintores de la época, quienes fusionaron la devoción religiosa con una atmósfera de lujo y detalle, sin perder la profundidad emocional que acompaña a la fe. En la pintura de Espinosa, la riqueza de las telas, la intensidad de la luz y el énfasis en la expresión emocional refuerzan el mensaje de la obra: la música, como la santidad, es un camino hacia lo divino. La santa, inmersa en su éxtasis musical, simboliza esa unión entre el arte y lo trascendental que definió tan profundamente el Barroco, especialmente en la Comunidad Valenciana, donde la ornamentación, la luz y el color se convierten en vehículos para la exaltación de lo sagrado. Dimensiones de la imagen sin marco: 134 x 98 cm / 152 x 116 cm con magnífico marco antiguo dorado.

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